Mi hiel en su ombligo,
desenfadada
su cara achatada
como el mundo,
roja-morada.
La voz sale muerta,
ahogada, y el humo
nubla el cuarto,
la mirada y la cabeza.
Así yo, desfachatada,
tan cerca, sudada, temblorosa.
Triunfante.
viernes, 1 de julio de 2011
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